| Referencia de casos de mujeres que viven violencia de alto riesgo |
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4. Referencia de casos de mujeres que viven violencia de alto riesgo.
Entender el fenómeno de la violencia familiar resulta complejo por la multi factorialidad en su atención, es necesario considerar el contexto en que se desarrolla, quien la ejerce y la forma en que lo hace, la reacción de quien es receptora o receptor, y el tipo de respuesta posible de las y los prestadores de servicios que están al frente de las diversas instancias encargadas de atender, detectar o reparar el daño resultado de la exposición a la violencia. Eliminar la violencia hacia las mujeres y entender sus necesidades de manera eficaz, requiere de herramientas adecuadas que permitan a las víctimas de este problema romper con el ciclo de violencia y disminuir sus secuelas en la salud. La violencia familiar es relacionada en la mayoría de las veces única y exclusivamente con la agresión física, por lo que muchas veces resulta un problema diagnosticarla, sobre todo cuando por su misma naturaleza, esta se manifiesta en el cuerpo y mente de quien la vive sin dejar huellas a simple vista. La depresión, el miedo, intentos de suicidio, dolor, el sufrimiento, la pérdida de oportunidades para lograr las propias metas, la pérdida de la autoestima, son de las múltiples secuelas que afectan la subjetividad de las personas y que representan grandes retos en su detección. Este tipo de violencia multiplica sus efectos hacia el futuro, limitando las posibilidades de desarrollo y disminuyendo el potencial de las personas. En la mayoría de las ocasiones las instituciones gubernamentales y de sociedad civil recurren a la Red para que se atienda el caso y se canalice a un Refugio, pero desconocen importantes datos como el tipo de violencia que sufre, los mecanismos de medición de riesgo y el nivel de peligrosidad del agresor. Todo ello aunado a la falta de protocolos que establezcan las medidas de seguridad de traslado y los requerimientos de ingreso a los Refugios, esto vulnera la seguridad y confidencialidad de los refugios y limita su capacidad de protección y atención a mujeres que efectivamente están en riesgo. Es necesario que se mida bien el nivel de riesgo para evitar homicidios de mujeres, ya que tan sólo en el 2004, fueron 1205 las muertes por asesinatos de violencia de género en el país. Con mucha frecuencia debido a los pocos Refugios que existen en el país siempre hay casos en espera que no acceden a la protección por diferentes razones, entre ellas; sobre cupo o Cerco Sanitario por lo que es muy importante contar con procedimientos y protocolos establecidos que permitan enfrentar esa labor y optimizar los espacios en Refugios. Simultáneamente otras familias se encuentran a punto de concluir su proceso de intervención de manera exitosa y deciden, dentro de su plan de vida sin violencia, cambiar su residencia a otro estado para disminuir el riesgo que enfrentara después de salir del Refugio e insertarse en la vida social de otra comunidad. Po todo lo anterior se hace necesaria la implementación de una buena capacitación de prestadoras y prestadores de servicios para dar una adecuada detección de necesidades de atención de una mujer y/o sus hijas e hijos que viven violencia, la evaluación del tipo de intervención y la propuesta de la gama de opciones que tiene una mujer para salir delante de las secuelas y de la situación de violencia. Satisfacer sus múltiples necesidades estará asociado a una adecuada Red de Referencia de Casos.
Objetivo General del Proyecto.Eficientar la atención de Referencia de Casos a Refugios de mujeres en situación de violencia que requieren protección a través de la revisión, implementación y mejora de 13 protocolos como parte del programa de Referencia de Casos de Nuestra Institución. La población beneficiada es de 80 prestadores y prestadoras de servicios que atienden a mujeres con sus hijos e hijas en situación de riesgo por violencia doméstica. Así como a las mujeres que atienda la asociación en sus servicios de referencia de casos en riesgo, a la par se beneficiarán Indirectamente las personas que reciben atención en los refugios asistentes. Las cinco coordinadoras se ubican en Mazatlán, Sinaloa; Hermosillo; San Luis Potosí, SLP, Juchitán, Oaxaca; Saltillo, Coahuila y Pachuca Hidalgo.
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